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LA NOCHE DE LA NOSTALGIA O DE LA URUGUAYIDAD

nostalgia6_cuadrado.jpg            Es interesante comentar el porqué astrológico de este festejo que ahora, La Noche de la Nostalgia, la  noche del 24 de agosto, con casi 40 años de historia marca nuestra identidad en el más literal sentido de la palabra.  Porque está conectada con los factores más dominantes de nuestra carta natal.
            Primero pongámonos en situación.  Desde su inicio en 1978 es un festejo que año a año viene creciendo continuadamente.  La primera vez fue en un único local de Montevideo, la “boite” Ton Ton, al año siguiente se sumó “Zum Zum”, y de ahí año a año se extendió a cuanto local nocturno, bailable, grastronómico y de lo que sea de Montevideo y en todo el resto del país que quiera darle cabida, convirtiéndose ya en una “marca país”.  Es la fiesta que más gente mueve en el Uruguay, la que más gente desplaza y emociona, la más “más” del país.  Dejando de lado todos los consumismos comerciales y de compras de las otras festividades tradicionales (aunque como veremos hay un par de rubros que sí venden como nunca en el año).  Es el evento uruguayo de mayor convocatoria en cuanto a salidas nocturnas se refiere, dice Wikipedia.  Tan festejada y singular es esta Noche que ya están viniendo para cubrir este evento tan especial periodistas extranjeros (de EEUU y Brasil, agosto 2015).
            En principio estaba destinada a los veteranos de más de 40 años, pero este festejo tan sentido y genuino fue ganando adeptos y hoy en día lo festejan personas de todas las edades.  Y es muy lindo ver gente reunida sin franjas etarias tan sectorizadas disfrutando todos juntos de viejos temas musicales, bailables y románticos.
            Ha dado lugar este festejo a consecuentes desbordes, desmanes, violencias y accidentes debidos a los excesos de alcohol y otras yerbas.  Lo cual hizo que las autoridades desde hace unos años (bajo gobiernos del Frente Amplio) han puesto cada vez más énfasis en la prevención, en el “si tomás no manejes” y otras consignas similares.  Primero advirtiendo ya desde inicios de agosto, con fines educativos y preventivos, y además incorporarndo severos castigos a quienes infrinjan las normas vigentes, así como controles eficientes para que las mismas se cumplan.  Así que desde hace unos años no hay que lamentar accidentes (auto caído en Barranca del Parque Baroffio con sus ocupantes muertos y heridos, por ejem) ni otras fatalidades en paralelo a este festejo nacional.
            Los actores astrológicos de este festejo uruguayo que caló y seguirá calando hondo son Piscis el signo del Ascendente del país, y su nebuloso planeta Neptuno que hace perfecto juego; el siempre para nosotros poderoso Plutón (está en la casa 1), señor de oscuridades varias y sexo; nuestro signo de Virgo que nos identifica plenamente y un toque del extranjero Júpiter.

nostalgia3_colonia_redimensionar_redimensionar.jpg            Vayamos por partes, dijo Jack.  Así que un poquito de historia se vuelve ineludible para entender bien todo.  El primer festejo fue en 1978.  ¿Qué pasaba acá?  Pues estábamos en plena dictadura.  Hacía ya cinco años que estábamos en la noche medieval del Terror plutoniano de entonces.  Vivíamos en gris total, con miedo de hablar, de expresarnos, de confiar en el vecino o compañero de trabajo, porque una palabra mal dicha, una delación anónima y podíamos desaparecer, o perder el trabajo, pasar a ser ciudadano de categoría D u otras atrocidades.  Hacer una mera reunión era arduo, había que solicitar permiso en la seccional policial, y algo similar si el festejo era mayor.  Estábamos en una situación de metafórico encierro, bien de Piscis-Neptuno, oprimidos por el extremismo militar de Plutón.  Una noche oscura del alma... uruguaya.
            En ese presente, ¿a dónde mirar?  Hacia el futuro, no había nada diferente a la vista sino más de lo mismo, que se sentía sin fin.  Solo quedaba el pasado, pleno de efervescencia de vida, de alegría, de una gran movida cultural (a pesar de inestabilidades políticas, la subversión, la inflación, los paros, etc), la libertad en general, de expresión, y sexual en particular (poco antes se descubrió “la píldora”); la libertad de poder caminar tranquilo por las galerías de 18 de Julio de día y también de noche como paseo o en un bar por esa Avenida.  Era la época hippie, el auge de los Beatles (Rolling Stones a la saga, The Mammas and the Papas, Queen, Bee Gees y más), la minifalda, los pantalones Oxford, los pelos largos, el unisex, y puede seguir la lista Ud querido lector/a.  También estaba el folclore de la mano con la canción de protesta, con Zitarrosa como insignia local.  Todo esto y mucho más, perdido.  Perdido irremediablemente.
            ¡Era el paraíso perdido! Y la nostalgia del paraíso perdido es uno de los arquetipos Piscis-Neptuno que del Ascendente a la casa 10 nos marcan a fondo.  Esta es la nostalgia de la noche original.

            La celebración constituye de por sí una forma de atenuar el rigor cotidiano de la dictadura, y a la vez de rebelarse, de celebrar la vida en un sistema de muerte.  Primero con la música solamente, ya que todo se inició por un programa de radio, Old Hits en la Panamericana.  Esto del Old Hits viene de la mano de Júpiter, que nos hace un país “importado”, como digo en el libro “Uruguayidad, industria nacional” que pueden descargar, leer e imprimir libremente si pinchan el link.  Así que nos prendemos de lo yanqui, que no es para nada sospechosa esa música, y además estaba en nuestro edén.  No nos podíamos prender del floclore porque estaba perseguido por subversivo, y si surgía algo nuevo era sospechoso de serlo.  Además éste tampoco daba para bailarlo.  Así es que fueron haciendo masa los escuchas de esa radio y ese programa en concreto... con la nostalgia de esa música... que era la que se podía difundir sin problemas.
            Entonces se le ocurrió al d.j Pablo Lecueder hacer la convocatoria bailable y buscó fecha en el calendario.  No quería un fin de semana, tenía que ser algo diferente.  Así buscando se le ocurrió la brillante idea de tomar la noche del 24 de agosto, ya que el 25 era y es el feriado nacional por antonomasia, la Declaratoria de Independencia, que nos hizo nacer como país.  Ya por eso cómo no iba a prender un festejo colectivo acá en la víspera de nuestro nacimiento e identidad, que por si no lo sabe aún, somos un país de Virgo.  Es como la celebración de la Nochebuena con la Navidad, o la noche del 31 de diciembre para la llegada del Año Nuevo.  En astrológico, el Sol de la noche del 24 tiene la misma posición y está conjunto al Sol natal del Uruguay:  identificación total.  Y ya le llegará el turno a lo que de virginiana tiene esta fiesta.

            Así que estamos aún en 1978, la celebración del 25 de agosto es oficial, importante, obligatoria y muy marcada por el gobierno militar.  Ya que ese día es feriado total vamos a aprovechar la joda de la noche previa.  Vamos a festejar, no la independencia porque no la tenemos, sino cualquier otra cosa, en rechazo y rebeldía al dictador (en la sique, para el inconciente, los opuestos es lo mismo).  Vamos a festejar la nostalgia.  Pero como del paraíso perdido no se puede decir, sí se puede pasar y celebrar la música, sobre todo si es importada de nuestro protector EEUU y por ende no sospechosa de subversión.  Y si le ponemos un toque romántico, menos sospechoso y más pisciano-uruguayo se vuelve.  Con la música soñamos, nos evadimos de la dura realidad, como suele hacer Piscis.  Y si bailamos, mejor, ya que los pies también los rige Piscis (y por eso somos cracks en el futbol, y en el ballet desde que está Julio Bocca).  Así que a bailar pues con los old hits de los 70 y algo de los 60, bien drogados con la  nostalgia de Neptuno, para volver por un rato a nuestro edén perdido y escapar a la vez de la prisión cotidiana y del obligado himno nacional de mañana 25.
            Al final es como opera el cerebro inconciente:  cuando uno busca hacer lo contrario a lo que hacían los padres, la fuerza del programa del transgeneracional es tan fuerte que haciendo lo contrario se termina paradójicamente haciendo lo mismo.  Acá tenemos el festejo oficial de nuestra independencia y con la noche de la nostalgia, en rebeldía, terminamos también festejando nuestra propia y personal independencia, nuestra identidad.

            Retomando el hilo, la cuestión es que este festejo fue creciendo en todo sentido año tras año, se fueron sumando generaciones, se fueron agregando oldies que no lo eran pero que tras casi cuatro décadas ahora sí lo son, y el festejo de esta Noche, imparable ya, se uruguayizó más.
            No obstante ser la noche uruguaya en la que más gente sale, en principio a bailar y nostalgear (muchos se disfrazan, se lookean de época, se ponen temáticos), es una noche muy silenciosa.  Como en todos los festejos importantes (Navidad, Año Nuevo, el 4 de Julio en EEUU, el 14 de Julio en Francia, una fiesta privada importante, etc) los fuegos artificiales son ineludibles, parte del festejo y motivo mismo de diversión.  Pues acá nada de eso, ni un “cuete”, cañitas voladoras, ni esas maravillosas tortas de luces chinas.  Todo muy silencioso y con perfil bajo... típico de Virgo, el signo del país! del país que se festeja a sí mismo!  pero por eso mismo, nada que sea muy ruidoso, ni ostento, ni brillante, ni ni.  Y que se guarden las apariencias, no sea cosa de que el vecino vaya a pensar qué otra cosa!  No importa, en privado vale todo.

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            Y este vale todo es especialmente para el sexo.  ¡Es la noche del sexo!  Por si no lo sabía empieza agosto y empiezan a subir las ventas en las lencerías haciendo su pico máximo el mismo 24:  es la época del año que más se vende lencería, el momento de la zafra anual.  Paralelamente esa noche los hoteles de alta rotatividad tienen todo, absolutamente todo ocupado y reservado desde días antes.  A esto se fueron agregando los otros hoteles con ofertas especiales para celebrar la noche con habitación incluída.  Y en esto es donde nuestro dominante Plutón, regente de la noche (antes la medieval) y del sexo pone su marca inicial y final, colocado en casa I y cercano al Ascendente Natal del país.  Este era el factor astrológico que faltaba para reforzar la importancia de esta celebración uruguaya.
            El toque final, asimismo en la dinámica de Plutón, es que algo en principio casi instrascendente y sin valor se termina convirtiendo en fuente de riqueza o gran negocio.  Como fue esta fiesta en su origen, algo casi privado y recoleto en una única boite de entonces durante dictadura, terminó en un gran evento nacional y gran negocio, especialmente de sexo.  Nuestro Plutón festeja también.
            Un tema más para agregar al libro “Uruguayidad: industria nacional”.
            ¡Festejen, uruguayos, festejen!

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